De lo que siempre se habla de la DANA es de lo que se puede ver, ya sean daños materiales o pérdidas personales, pero una cosa de la que no se habla tanto es del impacto psicológico que una catástrofe de esta magnitud tiene en la mente humana.
Algo de lo que se habla todavía menos es del efecto que tiene en las personas más jóvenes, en los niños y las niñas que, presentes durante el desastre o no, han vivido un trauma de este calibre durante una etapa tan temprana de sus vidas.
Cuando nos dimos cuenta de esto, quisimos ayudarles a procesar lo ocurrido y ser parte de la reconstrucción emocional de los niños y niñas afectados por la DANA. De esta forma empezamos un proyecto en el que la primera fase culminó con la creación de una nueva historia sin final: “El viaje de la tortuga”, escrita por la terapeuta australiana Susan Perrow y llevada a formato impreso y a cortometraje, que se utiliza en talleres de creatividad y gestión emocional.

La segunda fase del proyecto fue la de poner en práctica estas actividades. A lo largo de 2025 realizamos 42 talleres en diferentes colegios y bibliotecas de las zonas afectadas. Estos talleres han ayudado a más de 1.000 niños y a 120 adultos de manera directa.
Estos talleres ayudan a la infancia a desarrollar habilidades con las que pueden manejar de una manera más saludable el trauma de una situación como la DANA. Gracias a las actividades desarrollan la imaginación, el autoconocimiento y la creatividad y de esta forma pueden seguir con el proceso de curación, incluso después de salir del taller.
Pero no son los únicos en los que tiene un efecto, esto ayuda en el entorno familiar y ofrece un recurso adicional al profesorado tanto desde la actividad como en el uso posterior de la guía didáctica, que se ha desarrollado junto con la historia.

Los niños y niñas de primaria que han podido disfrutar y crecer gracias a las actividades.
Ya que los niños son nuestra primera prioridad, nos interesa mucho su opinión, por lo que tras cada taller se les pide su valoración: El 98% de ellos afirma que se sintió mucho mejor después de llevar a cabo las actividades y 96% afirmó sentirse más creativo. Esto suena genial, pero aún es más importante lo que cada niño nos transmite al recibir un libro personalizado, con su final y su nombre escrito en portada como coautor. Una acción que transforma una emoción difícil en esperanza, un profesor que ha podido respirar más tranquilo al ver que su clase está más relajada, unos padres agradecidos porque su hijo ha disfrutado compartiendo su experiencia; un capítulo en la vida de un menor que ha conseguido escribir su final.
Y realmente de eso es de lo que va Coloria, de ayudar a los niños y niñas a gestionar emocionalmente cualquier capítulo difícil en el que se encuentran entendiendo que el final siempre siempre lo crean ellos.
Esto ha sido lo conseguido en 2025, pero aún son muchos los colegios a los que podemos ayudar en 2026. Muchas historias que empezar y muchos niños a los que pedir que nos ayuden a terminarlas.

